Cuatro de los siete estudiantes del Grado de Magisterio que estrenarán a partir de enero este programa pionero explican qué les ha motivado a realizar su prácticas curriculares de cuarto curso en colegios de la Asturias más profunda
El reto demográfico tiene una nueva aliada para luchar contra la despoblación: la vocación docente. El programa Erasmus Rural, impulsado por el Gobierno del Principado y la Universidad de Oviedo, se estrenará el próximo mes de enero como una fórmula innovadora que conecta universidad, educación y territorio para reforzar la escuela rural y hacer frente al éxodo que desde hace décadas padecen los pueblos y aldeas asturianas. Siete estudiantes del Grado en Magisterio de la Universidad de Oviedo serán protagonistas de esta experiencia pionera: durante cuatro meses (de enero a abril) realizarán prácticas curriculares tutorizadas en centros educativos públicos de concejos rurales en riesgo demográfico, llevando talento joven allí donde más se necesita y tejiendo nuevos vínculos entre formación, comunidad y territorio. Más allá de una estancia formativa, el proyecto supone un intercambio de aprendizajes que sitúa a la escuela rural en el centro de la innovación educativa y del desarrollo local.
Cuatro de los siete estudiantes participantes en esta primera incursión del programa Erasmus Rural explican en este reportaje qué les motiva a dejar a un lado la comodidad de los centros de la zona urbana para sumergirse durante cuatro meses en la realidad de los colegios públicos de la Asturias más profunda. Comentan que no se trata solo de cumplir con sus prácticas curriculares, sino que lo ven como una apuesta por un modelo educativo de proximidad donde cada alumno cuenta y simboliza una victoria contra el olvido del medio rural, así que buscan demostrar que el futuro de la educación también se escribe en los pueblos con los que, además, todos ellos tienen una vinculación familiar que los anima más si cabe.
Lucía Monteserín: «Es una forma de ver la educación desde otra perspectiva»
El Colegio Rural Agrupado (CRA) de San Martín de Oscos será el destino de Lucía Monteserín para hacer las prácticas curriculares, en concreto, las hará con el ciclo de 3 a 5 años puesto que ella está estudiando el Grado de Magisterio el Educación Infantil. Lucía comenta que si bien «lo más cómodo es hacer las prácticas en centros que te queden más cerca de casa», ella considera que hacerlas en un colegio de la zona rural «es una forma de ver la educación desde otra perspectiva».
En su caso, el hecho de tener a sus abuelos en Pesoz y poder quedarse con ellos durante el periodo de prácticas ha supuesto otro punto a favor para sumarse al programa Erasmus Rural: «yo tengo mucha vinculación con la zona porque tengo familia allí, así que hablé con mis abuelos y me dijeron que podía quedarme con ellos sin problema», manifiesta la futura maestra que, tras haber realizado prácticas en cursos anteriores en colegios de Gijón, afronta estas con la expectativa de que será «toda una experiencia en todos los aspectos», por lo que espera aprender mucho del funcionamiento de los colegios rurales y de las dinámicas que se siguen y poder aportar a los pequeños alumnos nuevas actividades ahora que las practicas conllevan una mayor presencia en las aulas.
Diego Garrido: «No me disgusta la idea de ser maestro en la zona rural»
Para Diego Garrido la puesta en marcha del programa Erasmus Rural le supone la oportunidad «de vivir de primera mano las experiencias que me contaba mi abuela de cuando ella iba al colegio». De hecho, la zona que ha elegido para realizar las prácticas es la zona de Los Oscos, «que es donde mi abuela se crió», precisa el mismo, para quien la vinculación que tiene con el territorio también ha sido un aliciente para participar en el programa que han impulsado la Universidad del Oviedo y el Gobierno del Principado. «Aprovecharé que mis abuelos son de la zona para quedarme en su pueblo», comenta Diego, quien repartirá sus prácticas entre un colegio en el que verá cómo se imparten las asignaturas globales y varios centros en los que hará prácticas como maestro especializado en música.
Por supuesto, su objetivo es «aprender» mucho de las dinámicas en el aula, aunque también señala que le gustaría «aplicar cuestiones que he visto en la Universidad y nuevas metodologías que se realizan en los colegios urbanos y que igual no han llegado a la zona rural». Es por ello que este estudiante de magisterio considera «muy interesante que se ponga en marcha este programa Erasmus Rural», por un lado, porque «sin la beca que conlleva es complicado hacerlas en la zona rural y mucho estudiantado no podría permitírselo»; y, por otro, «porque el que podamos hacer prácticas en las zonas rurales, da a esos colegios una oportunidad que si no igual no tendrían». Pero no solo una oportunidad de tener maestros en prácticas, sino también futuros maestros rurales, ya que Diego Garrido señala que «igual no para toda mi vida, pero no me disgusta la idea de ser maestro en la zona rural».
Aida Menéndez: «El programa Erasmus Rural hace que la gente se motive»
La estudiante de magisterio Aida Menéndez no ha dudado en sumarse al programa Erasmus Rural para realizar las prácticas curriculares de cuarto curso en el colegio rural de Caso. De hecho, será las segundas que realicé en este centro donde ya hizo unas anteriores y, confiesa, «me sentí muy cómoda». Además, para Aida hacerlas en el concejo de Caso tiene un componente sentimental, ya que sus abuelos son de un pueblo cercano a la capital del concejo y «allí es donde paso mis vacaciones».
Pero como se decía anteriormente, un factor muy importante a la hora de tomar la decisión fue que en sus anteriores prácticas «noté que había un ambiente muy cercano con los niños y con las familias, y un ambiente así solo puede verse en los colegios rurales porque son grupos reducidos», manifiesta la misma, que no descarta ser maestra en la zona rural una vez que termine la carrera, aunque por ahora su objetivo es «aprender mucho y adaptarme a los ritmos y necesidades de cada niño».
Respecto al programa Erasmus Rural, Aida considera muy positivo que desde la Universidad de Oviedo se impulsen las prácticas en los colegios de los pueblos «porque, si no, habría gente que no podrían hacerlas y buscarían lo fácil, que es hacerlas cerca de casa. Pero este programa hace que la gente se motive», apostilla.
Marcos García: «Quiero desarrollarme como maestro y ayudar al medio rural»
Marcos García es del occidente asturiano, una zona que asegura, «frecuento mucho», así que cuando abrieron la inscripción para el programa Erasmus Rural no dudó en apuntarse. Es más, manifiesta que se alegró mucho de que lo impulsaran porque considera «muy importante darle al medio rural el papel que se merece por haber sido motor de Asturias». Su destino a partir de enero será el colegio de Boal, así que su plan es quedarse en La Caridad, donde tiene familia, y trasladarse en coche hasta el centro.
Este estudiante de magisterio tiene mucho interés en conocer y aprender «como se plantean las clases y las actividades adaptándolas a las necesidades de cada niño», y es que en el colegio que tiene como destino alumnos de diferentes cursos comparten clase, por lo que estima que la labor docente de los maestros «requiere mucho trabajo para atender lo que necesita cada niño».
El caso es que para Marcos García es una oportunidad de oro para formarse bien, ya que está en sus planes, si las circunstancias y la oportunidad confluyen, ser maestro en un entorno rural: «es importante para mí desarrollarme como maestro y ayudar al medio rural», traslada el mismo, que tiene la convicción de que «se puede desarrollar una educación igual de digna y dotarla de los mismo recursos» que puedan tener los colegios de la zona urbana.










